Soy un apasionado de la comunicación. Es algo en lo que creo que no existe la perfección, en lo que puedes trabajar de forma incansable y siempre hay áreas de mejora. En el caso de TreepleA, quiero reproducir una conversación que hemos mantenido Enrique González y yo una periodista que nos hizo preguntas sencillas y que quisimos responder también de forma sencilla para alguien que no sabe mucho de finanzas, ni de vocablos raros. Nos apetece publicar la conversación porque creo que puede ayudar a divulgar qué pretendemos y qué supone para nosotros esta iniciativa en la que tenemos tantas ilusiones depositadas. 

¿Qué es TreepleA y por qué surge? 

TreepleA viene a resolver una necesidad que venimos detectando desde hace mucho tiempo cuando trabajamos con empresas jóvenes, muy innovadoras o que tienen un alto componente de intangibles: patentes, personal muy cualificado o activos muy difíciles de “tocar” y de contabilizar pero que son fundamentales para crear valor-riqueza.  Estas empresas tienen serias dificultades para financiarse: les cuesta mucho que los inversores privados inviertan en ellas o las instituciones financieras. 

¿Por qué tienen esas dificultades financieras?

Básicamente porque es muy distinto valorar una empresa con una gran trayectoria que una joven o muy innovadora. Cuando te encuentras con una empresa con muchos años de contabilidad, de ventas, de gastos, de datos sobre los mercados, clientes, proveedores, etc. los financieros tenemos instrumentos, indicadores y formas de analizar -nos atreveríamos decir que standard- el riesgo de esa empresa, la rentabilidad o la capacidad de devolver sus deudas. En cambio, una empresa joven, aunque tenga una tecnología rompedora, aunque tenga un equipo de primera línea o su producto esté resolviendo una gran necesidad, aún no “ha demostrado” nada a efectos de los financieros. ¿Y cómo se valora el riesgo de algo que no tiene una trayectoria lo suficientemente amplia? Ahí es donde los financieros más tradicionales tienen problemas para decidirse. La incertidumbre es muy elevada y ante ella, y más en España, la decisión suele ser no financiar a esa empresa, o no invertir en ella.

¿Esto es lo que explica en parte que las empresas jóvenes no encuentren financiación?

En parte sí. No tenemos un sistema financiero, básicamente bancario, entrenado en el análisis de los proyectos empresariales jóvenes e innovadores. Y si puedes elegir, siempre invertirás o dejarás dinero prestado a aquellos sectores “de toda la vida” que conoces bien y que sabes que más o menos no te darán problemas (esto ahora suena a chiste cuando miramos al billón de euros prestado a la construcción en la década de los 2000 en España, quién iba a decir que se convertiría en la actividad de mayor riesgo del país, ¡Ni la biotecnología!). Además de que suelen pedir garantías hipotecarias y/o personales para cubrirse del riesgo. Pero en el caso de las empresas jóvenes, es difícil que los socios puedan disponer de esas garantías y es un poco la pescadilla que se muerde la boca.

Entonces, ¿la banca no financia a las empresas innovadoras jóvenes porque no saben o no tienen trayectoria?

Y también porque los datos son demoledores. En Europa, 6 de cada 10 euros de los inversores que han apostado por empresas jóvenes tecnológicas se ha perdido (las empresas han quebrado). Invertir en innovación es una actividad de alto riesgo en las primeras etapas, donde no está claro si tu producto o servicio va a gustar o no a los clientes, o si va a gustar al número suficiente; o lo que es peor, si la competencia te puede destruir antes de que hayas ganado un euro. Porque la innovación va muy deprisa, como diría Guy Kawasaki: “siempre hay alguien en un garaje pensando en un producto que puede hacer que desaparezcas”. Las empresas jóvenes, innovadoras, globales son la palanca que moverá el mundo y la creación de riqueza, pero no están exentas de riesgos y es difícil convencer a los inversores para que apuesten por ellas. 

¿Y qué aporta TreepleA en ese contexto?

Pues TreepleA es una metodología que trata de aportar seguridad en ese proceso de complejidad tanto a inversores como a los propios emprendedores. Cuando estamos en contextos de tanta complejidad: empresas con poca trayectoria, muy innovadoras, con mucha capacidad de generar valor pero en el futuro; las viejas herramientas financieras no nos ayudan mucho. De hecho, los financieros cuando ven tanto riesgo lo que hacen es tomar decisiones (invierto/no invierto) en base a unos escenarios de futuro a los que les aplican unas exigencias de rentabilidad escandalosamente superiores a las que les pediría a una empresa más madura. Y esto es para cubrirse de ese riesgo. El problema es que es muy difícil superar esos umbrales.

¿Y así es más fácil acabador diciendo que no, verdad?

Exacto, de hecho la propia Harvard Business Review, la revista más prestigiosa en el mundo de los negocios, publicó en octubre un estudio donde se demostraba que a todos los financieros les encanta la innovación, pero la que se hace fuera de sus empresas no dentro, porque tienden a rechazarse muchos proyectos internos innovadores en las empresas grandes porque no son capaces de pasar los filtros financieros clásicos. Y el problema no es la innovación sino cómo la valoramos y cómo decidimos. Y eso es lo que hace TreepleA, aplicar nuevas técnicas. A quien le interese esto, el prestigioso profesor y experto en innovación, Clayton Christensen demuestra cómo a la innovación se la puede “matar” muy fácilmente si no se analiza bien o si nos se le aplican los filtros financieros adecuados. El gurú Steve Denning en Forbes lo explicaba fabulosamente.

¿Y cómo lo hace? Por favor, ponme un ejemplo

Yo tiendo a usar un ejemplo con el que creo se entiende bien. Invito a quien nos lee a que se imagine cuando buscaba o busca a la persona de su vida, con la cual le gustaría pasar el resto de su vida. Sabes que hay una baja probabilidad de encontrar a esa persona un día cualquiera en un lugar cualquiera. Primero porque la puedes conocer en el autobús, en internet, en el trabajo o en un sinfín de escenarios. También sabes que la probabilidad de que en la primera cita elijas y sepas que esa persona es la adecuada es muy baja. Lo más probable es que “rechaces” seguir viendo a esa persona.

¿Cómo actuarías cuando un día quedas con una persona en la primera cita y crees que existen algunas posibilidades de que sea alguien especial? Lo que haces es quedar con esa persona la semana siguiente, y si descartas que la persona sea “una petarda”, vuelves a quedar, y así varias semanas. Si no descartas a esa persona en el proceso continúas hasta el punto de vivir juntos,  incluso hasta el punto de crear una familia.

Bueno, esto es muy real.

¿Verdad? Pues cada evento que pasa, cada cita, reduce el riesgo de que la persona sea errónea para ti y aumenta la probabilidad de que sea la persona “de tu vida”. Ese riesgo, tan elevado al principio, es “troceado” para crear “opciones” de que ocurran otros “eventos”. Aún así, hay muchos divorcios, pero el riesgo de divorciarse es muy bajo respecto al riesgo de encontrar a la persona de tu vida en la primera cita. La vida es un proceso secuencial de toma de decisiones, con incertidumbre.

¿Y esto qué tiene que ver con las finanzas?

Ahora imagina que te imponen una ley represiva: “en la primera cita tienes que elegir quedarte con esa persona para toda la vida o rechazarla”. ¿Qué harías? Como la probabilidad de que sea una persona “especial” es muy baja, lo más sensato es que descartes a esa persona casi “por defecto”. Si no te dan opciones de “crear más eventos” no podrías evaluar ese riesgo bien ni tomar decisiones con cierto fundamento.

Pues esto es más o menos lo que solemos hacer con las técnicas financieras más clásicas y que se utilizan habitualmente. Y esto, como puedes comprobar no funciona cuando las aplicamos a eventos complejos e impredecibles. Los financieros quieren traer al momento presente la decisión de invertir o no en una empresa que necesita todavía “vivir” muchos eventos para probar su modelo de negocio. En cambio, como mostramos con el ejemplo de las parejas, la vida está repleta de opciones y, como tal, debemos dar cabida a valorar el impacto de esas decisiones en el futuro. Una empresa no vale por lo que fue, sino por lo que podrá llegar a ser.

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TreepleA se basa en una metodología de opciones reales, donde a esa empresa innovadora se la “radiografía” por completo y se la coloca ante distintos escenarios, con los hitos -las citas en el ejemplo de las parejas- clave y se asigna una probabilidad de que ocurra. Con esta metodología lo que cambia es la forma de invertir, la forma de tomar decisiones empresariales en contextos de innovación. Ayudas a identificar muy bien dónde está el riesgo de la inversión, dónde está la capacidad de la empresa de generar beneficios, cuándo, qué tiene que ocurrir, con qué inversión. Y a medida que van pasando los días, y vas teniendo más y más datos, se enriquece el modelo y los riesgos se van reduciendo. Sólo así podemos enfrentarnos a la complejidad, troceándola, experimentando y tomando decisiones muy concretas. No se trata del todo o nada (invertir o no) sino invertir de otra manera, con mayores fundamentos. 

Porque, ¿cómo se sabe cuánto vale una empresa? ¿De qué depende?

El valor de una empresa (en general de cualquier activo) tiene dos componentes: un valor intrínseco, en tanto que puede generar un ingreso que hoy conocemos, con unos gastos e inversiones que también sabemos hoy. Y, además, tiene un boleto de lotería en su bolsillo: la opción de generar una nueva corriente de flujos en el futuro, si suceden uno o varios eventos. Por ejemplo ¿cuánto era el valor Pfizer antes de sacar al mercado la Viagra? Su valor intrínseco podría ser muy bajo, porque vendía medicamentos cuya patente ya habían caducado y no tenían exclusividad, así que no generaba una “alta rentabilidad” sobre el papel. En cambio, su valor temporal era altísimo, fruto de muchos (y cuantiosos) esfuerzos en investigación habían encontrado la posibilidad de desarrollar un fármaco con una gran demanda mundial, al que se llamaría Viagra (en realidad tenían varios fármacos que salieron a la vez gracias a su I+D pero el más conocido es la Viagra). Una vez que la Viagra era una realidad y se habían soportado todos los costes e inversiones para lograrlo, el valor de la compañía explotó. Pues bien, lo mismo está (o puede estar) sucediendo con muchas empresas de internet, o con cuantiosas inversiones en investigación o, simplemente, con muchos activos intangibles que trabajan sin que los podamos “percibir” tan fácilmente.

¿Y esto ya lo habéis aplicado?

Si, la primera vez que lo aplicamos fue hace más de 2 años con una empresa biotecnológica que tiene un fármaco que trata de resolver el cáncer de colón. Una empresa que descubre un nuevo fármaco (la Viagra) puede gastarse 10/15 millones de euros, en 10 años y no facturar ni un céntimo pero luego, si sale bien, ser vendida por 70 millones de euros a una farmacéutica mundial o generar grandísimos beneficios porque resuelve un problema social.

¿Cómo se valora esto? Pues separando las etapas, ¿resuelve el cáncer en ratones? Si es que si, ¿la resuelve en enfermos crónicos? Si es que si, ¿la resuelve en una muestra mayor de enfermos? Si es que si, ¿pasará la regulación farmacéutica? Si es que si…se pasará a un proceso de fabricación/comercialización. Está claro que al principio es muy improbable saber que tienes algo entre manos que resuelva el cáncer, pero a media que vas consumiendo etapas el valor se va incrementando, gracias a esos intangibles que te comentaba (conocimiento, patentes, publicaciones científicas con los resultados…).

Lo que hay que hacer no es decir que no se invierta en estas empresas, sino que tienes que aplicar una forma de analizar la inversión distinta, por hitos y eso requiere también de expertos que sepan evaluar lo que esa empresa tiene entre manos. Nuestra metodología bebe de todo lo que se ha desarrollado la valoración de empresas biotecnológicas. Nos hemos formado mucho en estas metodologías, las hemos aplicado y ahora hemos dado el paso para aplicarlas a otros sectores con problemáticas similares: como negocios muy tecnológicos. 

¿Esto tiene fundamentos académicos?

Si, por supuesto. De hecho, el uso de esta metodología está sólidamente trabajada en los manuales de finanzas corporativas. La clave ha sido conseguir bajar “a la arena” esta forma de pensar avanzada en finanzas y aplicarlo a casos cercanos, de startups, de empresas que todos conocemos, no sólo a grandes operaciones. La realidad es que son metodologías costosas de aplicar, habituales en el sector energético (¿invierto 10 millones de euros en averiguar si hay petróleo en ese lugar o no? Si no invierto esos 10 millones nunca sabré si hay petróleo y puedo perder mucho dinero… pero también puedo tirar los 10 millones ¿qué hago?); en biotecnología o donde hay mucho dinero en juego y una empresa adquiere gran valor sin facturar un euro. En realidad, siempre que hay una decisión irrevesible, es decir, una vez que has invertido no hay mucha marcha atrás posible, aparece un coste de oportunidad y decidir es clave. Todo mecanismo que te ayude a decidir, a buscar fórmulas más flexibles, siempre reduce el riesgo y, por tanto, la posibilidad de que tires tu dinero por el desagüe. Nosotros hemos conseguido poder utilizarla para un amplio abanico de sectores y posibilidades. La iremos perfeccionado cada día más, pero ahora  estamos muy satisfechos por los resultados obtenidos. Lo que estamos seguros es que NO nos quedaremos aquí. Seguiremos dando sorpresas :)

¿Qué supone para InstitutoCIES?

Para nosotros supone la consolidación de una metodología en la que llevamos años de investigación interna y, sobre todo, tratando de bajarla a la “arena” del análisis con las empresas. Y el resultado está siendo muy positivo. Nos hemos visto con fondos de inversión líderes en Barcelona y Madrid, les presentamos la metodología y la hemos aplicado ya a un abanico importante de clientes, todos fuera de Asturias. Para CIES es una pata que trata de consolidar nuestro posicionamiento fuera de Asturias. Nuestros compañeros del área de seguridad de la información ya son una referencia nacional; trabajan en 25 provincias. Nuestra expansión empieza a consolidarse ahora apostando fuerte por TreepleA, por su innovación y porque resuelve problemas de valoración que son claves para apostar por un tejido empresarial innovador. 

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Director #CIESFinazas
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Co-Fundador InstitutoCIES, expertos en estrategia financiera para organizaciones; evaluación de políticas públicas y estrategias para la dinamización empresarial