Las empresas se enfrentan a un mapa de complejidad cambiante, cada vez más incierto global. Adoptar decisiones de inversión arriesgadas; poner en marcha novedosas ideas de negocio y hacerlas crecer es todo un desafío.

Los planes de viabilidad tal y como están concebidos tradicionalmente, suponen un “acto de fe”, una propuesta de intenciones, una verdadera “caja negra” que impide adoptar decisiones con los suficientes fundamentos.

Las finanzas en una startup tienen que ser como un mapa que te permita saber en cada momento dónde estás y, a partir de ese punto, decidir a dónde quieres ir. Si te equivocas, vuelves a buscar la ubicación correcta y tomas decisiones de una forma rápida y flexible.

La Complejidad se Gestiona

En las últimas décadas se está transformando por completo la forma de hacer negocios; la forma de crear activos; y los propios mercados:

Normas de juego cambiantes que colocan en “jaque” a mercados maduros, mientras conviven con la creación de nuevos mercados donde antes no existían.

Estas nuevas normas de juego se nutren de dos inputs clave: la creación de intangibles y la capacidad de absorber, transformar y reutilizar de forma productiva el conocimiento.

 

La complejidad se ha instalado en nuestra economía.

Los ciclos de vida de los productos son cada vez más cortos, el acceso a la información es instantáneo, el talento compite a escala global y convertir una idea en una empresa que sobrevive, que crece, que es capaz de marcar una gran diferencia es algo tremendamente complejo.

TreepleA - Convertir ideas en empresas

de las que sólo 2 lograrán salir a bolsa
(y alcanzar cierto liderazgo)

 

El desafio de evaluar nuevos modelos de negocio

A la hora de evaluar estos nuevos modelos de negocio del siglo XXI, las reglas financieras comúnmente utilizadas (beneficios, flujos de caja o rentabilidades sobre el capital) no suelen tener en cuenta la “contaminación” que existe en los principales parámetros utilizados.

La razón es que las inversiones en capital humano, en investigación y desarrollo, la construcción de una marca o el propio modelo de negocio son activos realmente valiososobservables y muy valorados, pero difíciles de medir. Y, lo que es aún peor, suelen estar “fuera de balance

 

 



Aplicar viejas reglas a modelos nuevos

Conduce a análisis incompletos

Decisiones poco fundamentadas


En cambio, es en esos factores tan difíciles de medir donde suelen estar las fortaleza y las nuevas ventajas competitivas de los negocios.

Si se obvian, las consecuencias pueden conducir a decisiones poco rigurosas, guiadas por la intuición y con un alto grado de subjetividad.

Por todo ello, las finanzas corporativas tienen que dejar de ser instrumentos estáticos, donde se refleja una foto en un momento
determinado, para ser herramientas dinámicas, que permitan:

  • gestionar la incertidumbre en entornos volátiles y complejos
  • valorar las opciones de futuro que se presenten
  • diseñar escenarios que permitan anticiparse a los riesgos

Las finanzas corporativas deben permitir gestionar y afrontar con las mayores garantías posibles la creciente complejidad del entorno y los modelos de negocio.

La lógica financiera ha de estar al servicio de la estrategiaaportándole MÁS

  • que la elaboración y análisis de una información contable
  • que una visión basada en las proyecciones establecidas en un plan estratégico
  • que un análisis de los flujos de caja establecidos en un plan de tesorería
En #CIESFinanzas queremos aportar seguridad, control y dinamismo a las estrategias financieras de nuestros clientes