Andrés Alonso, editor de Sintetia.com, publicó en El Confidencial un artículo brillante respecto a cómo se pueden utilizar las finanzas para que financien lo que hasta ahora no financiaban: innovación disruptivas, con largos períodos de maduración y alta incertidumbre. Piense en nuevos fármacos o en nuevos materiales o simplemente en nuevas formas de generar electricidad. En el caso de el cáncer es algo que nos afecta de forma muy directa y la propuesta que hacen unos profesores del MIT es fascinante. A continuación os dejo con unos fragmentos que resumen esta propuesta.

La ingeniería financiera ofrece herramientas que convertirían la financiación de proyectos de investigación del cáncer en algo perfectamente viable económicamente. En concreto, se trata de la titulización y la gestión moderna de carteras.

Los últimos descubrimientos en la investigación contra el cáncer apuntan a que la solución puede estar en una futura personalización de los tratamientos. Es decir, la base genómica de la enfermedad haría inviable una estandarización del tratamiento, de modo que la financiación tradicional de un proyecto de investigación farmacéutico no aplicaría en este caso.

 

Típicamente, cuando una empresa como Pfizer investiga en un proyecto como el Viagra, este tiene una característica básica: una probabilidad baja de tener un resultado de gran impacto. Pfizer sabía que si su investigación fructificaba, los ingresos derivados de la venta de ese medicamento explotarían, en tanto que podría aplicarse a gran escala por ser un tratamiento homogéneo a todos los pacientes objetivo. El modo de valorar esto es típicamente mediante opciones financieras y árboles de decisión, que nos permite incorporar el valor temporal de esa opción comprada por parte de Pfizer. Por ello, la financiación de estos grandes proyectos es algo costosa, pero posible hoy en día, precisamente porque al ser capaces de incorporar el valorar esta opción, demostramos que el rendimiento esperado del proyecto es positivo, ya que aunque la probabilidad de éxito es baja, el impacto de un resultado positivo de estas investigaciones traería una corriente enorme de ingresos.

Andrew introduce magistralmente algo que conocemos muy bien: la titulización. Cuando tenemos muchos nombres, en este caso al menos 150 diferentes, podemos emitir deuda. Y la deuda, por muy heterogénea que esta sea, podemos agruparla, segmentarla, y valorarla para venderla por tramos (tranches) de diferente perfil de riesgo para diferentes tipos de inversores ¿Les suena conocido? Efectivamente, en el caso de la financiación de hipotecas tenemos algo muy similar. En concreto, piensen en hipotecas subprime ¿cómo financiar el acceso a la vivienda de millones de personas con bajos recursos (subprime)? Mediante mega titulizaciones.

 

Estas emisiones de bonos de titulización permitieron, por encima de todo el desastre que hoy podamos ver (que el tronco no nos impida ver el bosque) el acceso a la vivienda en propiedad de millones de americanos. Este era un proyecto político, bautizado como Estrategia Nacional de Acceso a la Vivienda, que se consiguió satisfactoriamente con la ingeniería financiera: introduciendo a las agencias Fannie Mae y Freddie Mac en la titulización de préstamos subrprime (imagen de Ezra Klein).

Podemos aprender de los errores, y hoy tenemos experiencia regulando este tipo de mercados de titulización (Fannie Mae y Freddie Mac, dos animales que han caído, y los hemos recuperado), incluso con financiación pública. Esto nos permite utilizar conceptos como el apalancamiento vía aseguramiento de los tramos de mayor riesgo. Me imagino, como dice Andrew, un fondo de unos 30.000 millones de dólares, construido por aportaciones de 3.000 dólares por 10 millones de inversores. ¿Quién no quiere invertir un poco de sus ahorros en curar el cáncer? Sabemos que la gestión de carteras nos enseña que nuestras inversiones en felicidad no deben estar correlacionadas, por lo que invertir en salud es algo que ciertamente convenga a más de uno de nosotros, y no sólo a millonarios.

 

Además, la titulización puede ofrecer la posibilidad de que invirtamos en tramos de ese fondo de inversión con diferente perfil de riesgo. Si eres Bill Gates y tienes una fundación con tu mujer Melinda, puedes invertir en los tramos equity o de mayor riesgo, pero si eres inversor minorista puedes irte a un tramo super-senior que incluso avalara un Gobierno.

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A quien le guste los vídeos, hablando precisamente de este tema, recomendamos el siguiente de Roger Stein, en Ted:

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Director #CIESFinazas
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Co-Fundador InstitutoCIES, expertos en estrategia financiera para organizaciones; evaluación de políticas públicas y estrategias para la dinamización empresarial